domingo, 7 de octubre de 2018

"Ternura" de Juan José Millás


Ternura
Sé de gente que mataría por llevar razón. Hay otros rasgos de carácter que se pueden corregir a lo largo de la vida, pero quitarse de llevar razón es como quitarse de la heroína: se puede, aunque con mucho sacrificio. Si vienes al mundo con ese declive, mueres con él. Te mueres llevando la razón, te incineran llevando la razón, llegas al infierno llevando la razón. Jamás discutas con personas necesitadas de llevar la razón. No conduce a nada, solo a la infelicidad. En las discusiones políticas es donde mejor se las distingue. Llevar razón constituye un modo de tapar heridas ancestrales, abandonos remotos. Llevar razón es una forma de vengarse. Si llevas razón, tu nacimiento no fue un error, tus padres te quisieron, la infancia triste y la perra juventud valieron la pena. El mundo ya no te debe nada, en fin. Si llevas razón, no necesitas ser sutil ni inteligente ni educado. Llevar razón te coloca por encima del bien y del mal. La frase “hablar cargado de razón”, pese a su naturaleza de lugar común, describe perfectamente esta patología. Para intentar convencerte de sus argumentos, los llevadores de razón subrayan sus discursos con gestos en los que expresan lo absurdo que sería pensar de otro modo. Conozco personas a las que quiero y admiro cuyo único objetivo en la vida es llevar la razón. Siento una terrible ternura por ellas porque me recuerdan épocas de mi vida en las que yo mismo necesitaba llevar razón a toda costa. Me quité de llevar razón porque me hacía daño a la salud, como el tabaco, aunque a veces recaigo y fumo un camel clandestino. Desde entonces, siempre que descubro a alguien llevando la razón me dan ganas de abrazarlo y de hacerle unas caricias al tiempo de decirle que no pasa nada por no llevarla.
JUAN JOSÉ MILLÁS,  20 ABR 2018

1 .– Tema y estructura (1 punto)

El tema central del texto podría ser el siguiente: “Inutilidad de discutir con quienes siempre cree tener razón, pues son enfermos que dan lástima”.

Si hablamos de la estructura externa podemos apreciar un solo párrafo precedido por el título “Ternura”, que sintetiza en una sola palabra el tema del artículo: el sentimiento que al autor le producen las personas que siempre quieren llevar razón es la ternura, es decir, una forma de compasión al comprender lo inútil y dañino del vicio de querer llevar siempre razón.  
En cuanto a la estructura interna, podemos dividir el texto en tres partes. La introducción (Líneas 1 a 6) que describe a los que quieren tener razón a toda costa como adictos que no pueden evitar ser así y se nos plantea el punto de partida de la tesis: “Jamás discutas con personas necesitadas de llevar la razón”.
En la segunda parte (Líneas 6 a 14) se desarrolla la argumentación de por qué no merece la pena discutir con esas personas, describiéndolas como gentes amargadas y rencorosas que parecen querer vengarse del mundo y que resultan desagradables y agresivas.
Finalmente, de la línea 14 al final del texto, el autor desvela el sentido del título del artículo ”Ternura” y cierra con la justificación de la tesis: el sentimiento que le producen las personas que siempre quieren llevar razón es de “ternura”, pues esa postura intransigente es más una enfermedad que un vicio. El autor finaliza su argumentación desvelando que él mismo padeció de esa enfermedad y siente una lástima comprensiva por aquellos que aún no la han superado le dan lástima.
Puesto que la tesis (sentimiento de lástima que produce quien siempre quiere llevar razón) se encuentra al final del texto, podemos afirmar que este presenta una estructura inductiva,.

2. – Actitud e intencionalidad del autor.  Tipo de texto, género y modo de elocución (1,5 puntos)

La actitud de Juan José Millás es evidentemente subjetiva, ya que a lo largo de todo el texto nos da su opinión sobre la gente que quiere tener la razón en todo, a la que compara con enfermos adictos a un vicio muy difícil de controlar.
El planteamiento es absolutamente irónico, pues se refiere a esas personas intransigentes, que a todos nos resultan desagradables, como enfermos a los que se debe mirar con compasión, pues sufren un vicio difícil, pero no imposible de superar. El hecho de que el autor confiese al final del artículo que el también “antes” era así le coloca -a él mismo y al lector con el que establece una relación de complicidad-, en un plano de superioridad moral. La ironía también resulta cercana al sarcasmo pues parece que se refiera a esas personas como seres deplorables y penosos, cuando es evidente que muchos de los lectores, aunque no lo reconozcan, también serán de esas personas que siempre quieren llevar razón.

En cuanto a la intencionalidad,  aunque parece que se hable de “otros” , el autor no solo se dirige a los que sufren a las personas intransigentes, sino que invita a reflexionar a los lectores acerca de su propia intransigencia a la hora de discutir, especialmente de policía, como señala en un momento del artículo, que es donde se producen las discusiones más violentas. El texto invita a la relajación en las discusiones, tanto para evitar que los intransigentes nos arrastren a discusiones sin sentido, como a disculpar y a esas personas, a las que mira con distanciamiento y sin pasión pues todos podemos haber actuado así en algún momento de nuestra vida. El destinatario final del texto parece ser alguien de su edad, ya mayor, que ha soportado durante toda su vida a ese tipo de personas intransigentes, pero a las que al fin parece haber perdonado.

Hablando del tipo de texto es un texto de género periodístico ya que está publicado en el periódico El País, concretamente es un texto periodístico de opinión debido a la abundancia de subjetividad a lo largo de todo el fragmento. Para concretar, el texto se trata de una columna literaria: aborda un tema de interés general, pero desde un punto de vista casi filosófico o moral y con evidentes elementos literarios, que se manifiestan en el abundante uso de figuras retóricas. Además, el autor, Juan José Millás, es un escritor de reconocido. Juan José Millás, un periodista y escritor español, valenciano concretamente, nacido en 1944,  ha escrito muchas obras bastante conocidas como : “La soledad era eso”, “Los objetos nos llaman”... Es columnista habitual en el diario El País y ha ganado reconocidos premios el Premio Planeta, Premio Nacional de narrativa, y el Premio Nadal.
El modo de elocución es expositivo-argumentativo principalmente. El modo de elocución argumentativo lo podemos ver en que trata de convencer de su tesis -inutilidad de discutir con esas personas- mediante argumentos. Como rasgos propios del modo de elocución argumentativo encontramos el uso de la primera persona ( “sé, conozco”…),así como rasgos de subjetividad propios de la función expresiva y conativa que analizaremos más adelante.
Por otra parte, también aparecen también rasgos lingüísticos propios de los textos expositivos y que se relacionan con la objetividad y la función referencial, como el uso de oraciones impersonales para ocultar el sujeto (“se puede”), construcción enunciativas y verbos en indicativo (“Hay otros rasgos de carácter que se pueden corregir a lo largo de la vida”). Esto se debe a que el autor plantea su argumentación como una reflexión científica tras una descripción objetiva de sus síntomas, un tono falsamente objetivo que parodia los textos de carácter médico.

3. – Funciones del lenguaje predominantes y procedimientos lingüísticos  que se aprecian (1,5)
Hablando de las funciones del lenguaje, en este texto podemos encontrar varias funciones. En primer lugar, la función expresiva, que se centra en expresar la opinión de Juan José Millás en cuanto a la gente que quiere llevar la razón en todo. Seguidamente aparece la función apelativa o conativa cuyo fin es provocar en el lector una reacción de complicidad, de convencer, persuadir de que querer tener razón es una enfermedad, pero que con esfuerzo tiene cura. Sin embargo, como mencionamos arriba, también podemos encontramos la función referencial, que aparece a través de los argumentos utilizados para explicar ese vicio como si fuera una adicción o enfermedad. Finalmente, puesto que el texto presenta abundante uso de recursos literarios, podemos apreciar también una presencia destacada de la función poética. Los recursos literarios los comentaremos en el apartado correspondiente,
Las funciones anteriormente mencionadas aparecen entremezcladas a lo largo del texto y a continuación analizaremos más pausadamente los procedimientos lingüísticos de cada función para ver cuál es la función lingüística predominante.
Tanto la función expresiva como la función apelativa comparten ciertos marcadores de subjetividad. Podemos identificar el uso de la primera persona (“sé, conozco, quiero, admiro…”) dándonos a conocer las opiniones personales del autor, su subjetividad… Incluso a veces llega a utilizar la expresión “Yo mismo necesitaba” para remarcar que él mismo necesitaba tener razón, nos da a conocer que él mismo ha padecido la enfermedad. El uso de la primera persona se relaciona con la función expresiva. También podemos encontrar verbos conjugados en segunda persona (“vienes, mueres, llevas, necesitas…”) dándonos a entender que el objetivo de la comunicación es convencer al lector de lo que está diciendo, dando manifiesto a la función apelativa. Con la segunda persona, el autor no solo establece un diálogo cercano “de tú a tú” con un lector ideal individualizado con el que establece complicidad, sino que también tiene un sentido generalizador, con el que cualquiera puede sentirse identificado.
Sin embargo, también apreciamos construcciones impersonales que, como ya mencionamos, se relacionan con la función referencial y la intención de ocultar el sujeto, propia de los textos científicos, que Millás está parodiando.

Además de por el uso de la 1ª persona, reconocemos la función expresiva y conativa en otros marcadores de subjetividad, como el uso de adjetivos valorativos y léxico connotativo.
Adjetivos valorativos, donde podemos ver reflejada la opinión personal de Millás, son los siguientes: “infancia triste, perra juventud, heridas ancestrales, terrible ternura, camel clandestino…). Con estos adjetivos resalta el rencor o el odio al mundo en que los que siempre quieren tener razón parecen querer justificar su intransigencia. En cuanto al léxico connotativo “camel” “heroína” que relaciona el tema con un vicio y, por otra parte “ternura” “abrazarlo” o “caricias” que relacionan con los sentimientos de cariño y comprensión que estas personas, irónicamente, despiertan en el autor.

En el texto predomina el registro formal estándar, aunque encontramos palabras de un registro más culto (“ancestrales”) y algunos coloquialismos, con los que el autor busca la cercanía con un lector ideal más bien adulto, que es quien ha vivido más y tiene más experiencia con las adicciones y con este tipo de personas (“perra juventud” “quitarse de”).
En cuanto a la función poética, podemos decir que aparece muy ligeramente en algunas ocasiones a lo largo del texto, cuando aparecen diferentes recursos literarios, comentados en la última pregunta.
En conclusión, en el texto predominan las funciones expresiva y apelativa,  propias de los textos de opinión, aunque estas aparecen entrelazadas con la función referencial, algo habitual en los textos expositivo argumentativos. La función poética está también presente en el uso de figuras retóricas y se relaciona con el hecho de que el texto es una columna literaria.
4. –  Valoración personal del texto (1,5 puntos)

El autor comienza el texto hablando de gente que quiere tener razón y lo compara con una enfermedad como es la adicción a las drogas. En mi opinión, creo que Juan José Millás exagera demasiado con esa comparación pues, a mi parecer, el querer tener razón en todo es una cuestión más bien de orgullo y también de falta de madurez y yo no lo identificaría con una enfermedad tan grave como es una adicción.

Sí estoy de acuerdo, en cambio, en lo difícil que resulta tratar de cambiar la forma de pensar de estas personas. También estoy de acuerdo con el autor en que todos, en distinta medida, podemos padecer de este vicio pues a casi nadie le gusta reconocer que se ha equivocado en algo y rechaza que le lleven la contraria.
La necesidad constante de querer llevar la razón puede provocar que dejemos de ser objetivos y también que cerremos nuestra mente a aspectos de la realidad en las que no habíamos pensado. Una discusión educada debería servir para intercambiar puntos de vista sobre un tema y no para hacer una competición de “a ver quién grita más”. Escuchar opiniones contrarias puede ser una posibilidad de enriquecernos con otros puntos de vista, incluso   incluir la posibilidad de que alguien, con argumentos sólidos y convincentes, nos haga cambiar de opinión, pues todos podemos equivocarnos. Lo contrario, querer llevar razón a toda costa y no escuchar a los demás, empobrece el diálogo y las relaciones personales y nos impide, a fin de cuentas, crecer como personas y aprender de otros.
El problema es que quien se niega a escuchar al otro lo lleva todo siempre a un plano personal. En muchas ocasiones, queremos defender nuestro punto de vista sin tener en cuenta el punto de vista de los demás porque nos identificamos con nuestras opiniones y sentimos como ataques personales lo que solo son formas diferentes de entender la realidad.
Aunque no compartamos la forma de pensar o ideas con otra gente, debemos tratar de entenderlas y aceptarlas, pues la gente también tiene derecho a equivocarse. Vivir en un estado de competición y enfrentamiento contra los demás diariamente  puede ser muy agotador y muy perjudicial para nosotras, como bien dice el autor en la línea 5 (“No conduce a nada, solo a la infelicidad”).
Estoy muy de acuerdo con el autor cuando describe cómo se sienten las personas que quieren llevar razón y se consideran el centro del mundo. Yo creo que nadie se debe sentir superior a los demás pues todos tenemos derecho a ser respetados.
Me llama la atención la siguiente afirmación: “Para intentar convencerte de sus argumentos, los llevadores de razón subrayan sus discursos con gestos en los que expresan lo absurdo que sería pensar de otro modo.” Me parece similar a los anuncios de televisión, es decir, en los anuncios siempre se describe el producto a vender como lo mejor, y te intentan convencer de que no hay nada mejor, incluso hay anuncios que refutan de otras marcas tan solo para demostrar, o aparentar que el mejor producto es el suyo.
El texto me ha parecido original. Cuando lo leí la primera vez, me pareció que el título desentonaba con el tema. Luego, me di cuenta que el Millás estaba utilizando la ironía para expresar todo lo contrario a lo que piensa sobre estas personas. Además,  es como si el autor nos quisiera explicar que querer tener razón es una etapa más de la vida, en la que nos creemos el centro del mundo, y al madurar nos damos cuenta de lo absurdo que era querer tener razón siempre.

5. - Tipo y función de las subordinadas (1,5 puntos)

·         Hay otros rasgos de carácter que se pueden corregir a lo largo de la vida.
 (que se pueden corregir a lo largo de la vida.)
Oración Subordinada adjetiva, función Complemento del Nombre de “rasgos”

·         Eso es como quitarse de la heroína.
(como quitarse de la heroína.)
Oración Subordinada adverbial, función Complemento Circunstancial de Modo  (CCM)

·         En las discusiones políticas es donde mejor se las distingue.
 (donde mejor se las distingue).
Oración Subordinada adverbial función Complemento Circunstancial de Lugar (CCL)

·         Siempre que descubro a alguien con razón lo abrazo.
                  (Siempre que descubro a alguien con razón
                  Subordinada Adverbial CCT. Puede entenderse también como Condicional
·         Entonces le digo que no pasa nada.
(que no pasa nada.)
Subordinada Sustantiva, función Complemento Directo (CD)

6. – Explica el significado contextual de las palabras o expresiones destacadas (mediante definición o con tres sinónimos): ancestrales,  sutil, “hablar cargado de razón”,  ternura, clandestino.  1,5 puntos

Ancestrales: Es un adjetivo usado para referirse a hechos pasados, a algo con un origen muy antiguo. En el texto habla de heridas ancestrales, se refiere a hechos del pasado que nos han dejado huella, daños del pasado.

Sutil: es un adjetivo utilizado para calificar un comportamiento fino, educado, con delicadeza.

“Hablar cargado de razón”: significa expresarse de una manera terca, testaruda, cabezota. En el texto Millás lo utiliza como un ejemplo para definir a la clase de personas de las que habla a lo largo de todo el texto, personas que siempre quieren y creen que tienen razón.

Ternura: es un nombre que describe un sentimiento de afecto, de empatía, de encanto hacia algo. En este caso el autor utiliza esta palabra como título y como sentimiento hacia sus familiares, los que quieren llevar razón.

Clandestino: es un adjetivo con connotación negativa en este caso, da a entender, según el texto, que es algo prohibido, ilegal, al borde de la ley, oculto.


7. – Recursos literarios del texto. Comentando su valor expresivo. (1,5 puntos)

A lo largo de todo el texto podemos identificar abundantes recursos literarios, a continuación los nombraremos y explicaremos por separado.

Primeramente podemos identificar una hipérbole “Sé de gente que mataría por llevar razón” (l.-1), en este caso exagera la realidad para hacerla más expresiva, no es que la gente vaya a matar, literalmente, sino que, el autor quiere resaltar esa emoción para expresar que hay gente que haría cualquier cosa con tal de tener razón, resalto lo tan cabezotas que pueden llegar a ser.
Seguidamente, en la línea 2 podemos observar un símil, que es la comparación de dos realidades con fines expresivos, en este caso “pero quitarse de llevar razón es como quitarse de la heroína”, el autor utiliza el símil para comparar el querer llevar razón con la adición a la heroína. José Millás nos da a entender que dejar de querer tener razón es incluso igual de difícil que quitar la adicción a las drogas.

También podemos identificar una anadiplosis que es la repetición de una palabra al final de una frase y al comienzo de la siguiente; (l.3-4) “mueres con él. Te mueres” termina la oración con la palabra morir y en la oración siguiente comienza con la misma palabra
Además, podemos observar seguidamente un paralelismo “Te mueres llevando la razón, te incineran llevando la razón, llegas al infierno llevando la razón” repite la estructura sintáctica enumerando con una gradación y sin nexos (asíndeton) las distintas circunstancias en la vida de estas personas, con lo que consigue un efecto intensificador. Además la repetición de llevando razón al final de estos enunciados paralelos es una epifora, e insiste y enfatiza en el hecho repetido.
Como ya mencionamos, en (l.-8.9) podemos identificar una enumeración, nombra etapas de la vida de forma cronológica “Si llevas razón, tu nacimiento no fue un error, tus padres te quisieron, la infancia triste y la perra juventud”, habla del nacimiento, la infancia, la juventud…

En la línea 9 podemos observar una sinécdoque del todo por la parte, al mencionar “mundo” por las personas que le llevarán la contraria al sujeto en cuestión, con lo que intensifica el número de personas no piensan como él: “El mundo ya no te debe nada”,.

Más adelante en la línea 15 podemos ver una antítesis, contradicción de dos palabras “terrible ternura”, ya que la palabra ternura se suele utilizar para referirse a personas agradables, dulces, todo lo contrario a terrible. En mi opinión creo que Millás utiliza esta contraposición para enfrentar las dos emociones que siente al tener a alguien de su familia que quiere tener razón; por una parte al ser alguien familiar eso le provoca ternura, pero al ser ese tipo de personas alguien conocido, le provoca una sensación horripilante.


martes, 8 de mayo de 2018

MODERNO, Fernando Savater

Moderno

¿Han padecido ustedes alguna vez a esos fastidiosos predicadores —disculpen el pleonasmo— que atribuyen las deficiencias espirituales de nuestra época, su escasez de alma, ah, oh, al abuso de Internet o a la fijación con los smartphones? Pues consuélense, lamentos semejantes se han oído en todas las épocas, acusando a diversos y sucesivos inventos: la imprenta, la máquina de vapor, la bicicleta, la radio de galena, el ferrocarril, el bidet, la electricidad, la píldora anticonceptiva, la olla a presión... ¡Platón reprochó a la escritura la pérdida de memoria de los humanos; nobles guerreros han asegurado que desde que aparecieron las armas de fuego se acabó el coraje viril en el campo de batalla y Pol Pot fusilaba a los que llevaban gafas por reconocerlos como intelectuales contumaces! Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano (como si fueran otra cosa que una de sus realizaciones más características) y disipan las virtudes, en lugar de aceptar que son nuestros tenaces vicios espirituales los que acaban pervirtiendo los inventos más beneficiosos. Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones en vez de enseñarles a convertirlas en oportunidades geniales. Contra ellos, el ejemplo admirable de Roman, un niño inglés de cuatro años. Su madre sufrió un desvanecimiento grave y él activó el móvil con la huella del dedo de la mujer, llamó a Siri para pedir una ambulancia y luego a la policía para informar de lo ocurrido y de su dirección. ¡Salvada! Dicen que Roman es un héroe porque conservó la serenidad donde muchos la hubiéramos perdido, tomó la decisión eficaz y la puso en práctica con tino. Pero además es un héroe moderno, técnico, literalmente progresista. Gracias, Roman, el bien llamado...

Fernando Savater, El país, 1/04/2017


1-Comentario crítico “Moderno” (4 puntos) Tema y estructura del contenido del texto. Actitud e intencionalidad. Tipo de texto. Valoración personal.

El tema central del texto vendría a ser “La defensa de la educación en el buen uso de las nuevas tecnologías.” Fernando Savater trata de explicar durante todo el texto que las nuevas tecnologías no son malas si llevamos un buen uso de ellas, pero somos nosotros mismos, como usuarios, quienes negamos sus beneficios, en vez de aceptar que son nuestros propios vicios los que nos llevan a su mal uso.

En cuanto a su estructura externa encontramos que el texto tiene un título (“Moderno”), una introducción que ocupa las 3 primeras líneas, un cuerpo argumentativo, en el que se desarrolla de forma más amplia el tema y por último, una conclusión que abarca las dos últimas líneas.
Fijándonos ahora en su estructura interna, el texto podría dividirse en tres partes; La primera parte ocuparía las dos primeras líneas y un poco de la tercera (“¿han padecido…..los smartphones?”) y corresponde a la tesis, que aparece planteada a través de una pregunta retórica que nos hace reflexionar sobre nosotros mismos y que además  hace de introducción del tema en el texto. La segunda parte sería el cuerpo argumentativo que iría desde la tercera línea hasta finales de la 14 (“pues consuélense…..y de su dirección”). En esta parte se dan todos los argumentos a favor de la tesis, citando diferentes ejemplos. Este cuerpo, a su vez, se divide en otros tres  bloques: de la tercera línea a finales de la séptima (“Pues consuélense…. contumaces!”) se ve un primer bloque de ejemplos concretos de cómo los inventos del pasado han provocado rechazo. Desde finales de la línea 7 hasta principios de la 12 (“Es curioso…. oportunidades geniales.”), se ve reflejada una reflexión suya sobre que los inventos no son malos en sí mismos, sino que lo malo es el mal uso que se hace de ellos. Por último, de principios de la 12 a mediados de la 14 (“Contra ellos,…. y de su dirección”) se corresponden con el tercer y último bloque, donde el autor narra brevemente la historia de Roman y la toma como ejemplo que utiliza como un argumento más. La tercera y última parte vendría a ser la conclusión, que va desde la línea 14 hasta el final del texto (“Dicen que Roman…. el bien llamado...”). En ella también se incluiría el ejemplo de Roman, ya que no solo sirve como ejemplo argumentativo para la tesis, sino también funciona como conclusión para hacernos reflexionar de cómo el buen uso de las tecnologías puede llegar a tener tan grandes beneficios. En el caso de Roman gracias al uso del teléfono móvil, pudo salvar la vida a su madre.
Puesto que la tesis se sitúa al principio del texto, y posteriormente se demuestra mediante argumentos, consideramos que el artículo presenta una estructura deductiva.


La actitud del autor es claramente subjetiva, ya que a lo largo de todo el texto está opinando sobre un tema, (en este caso, del uso, la educación y los beneficios de las nuevas tecnologías). Savater no se muestra a sí mismo como protagonista, sino que trata de hacernos ver que su opinión se sustenta en hechos reales y objetivos de modo que, para la demostración que quiere hacer, su propia opinión personal no importa demasiado.
Sin embargo, sí apreciamos algunos marcadores de subjetividad: el tono irónico, como por ejemplo cuando emplea las interjecciones “ah, oh” para imitar las exclamaciones de los que se escandalizan por estas tecnologías. También utiliza un cierto tono crítico y satírico cuando critica a los que se asustan y están en contra de estos medios. El autor establece cierta complicidad con el lector, sobre todo con la gente que piensa como él y se muestra cercano, como si estuviese hablando directamente con nosotros.

Toda esta subjetividad se ve reflejada en los diferentes procedimientos lingüísticos, que se relacionan con la función expresiva, que analizaré más adelante.

La intencionalidad del autor, como en todos los textos argumentativos, es convencer al lector de algo. En este caso, Fernando Savater trata de hacernos reflexionar sobre el uso que tenemos cada uno de nosotros de las nuevas tecnologías y así hacer que las aprovechemos. Utiliza como principal ejemplo a los acusadores, que siempre han criticado lo nuevo.  Además intenta convencernos de que no es malo, sino que lo malo es su mal uso. La acumulación de ejemplos de inventos cuya utilidad está hoy en día fuera de discusión (la escritura, la máquina de vapor, el bidet…) así como la disparidad de ejemplos, se utiliza en contra de todos aquellos que rechazan de entrada todo lo nuevo.

El autor se dirige al mayor número posible de personas, ya que publica su artículo en un periódico de tirada nacional, pero se dirige especialmente a padres, profesores, adultos… que son los que están educando a los niños y pueden ser reacios al uso de las nuevas tecnologías. Esto se aprecia especialmente cuando dice “pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones en vez de enseñarles a convertirlas en oportunidades geniales.” Y encolo se dirige de usted al lector, a quien presupone cierta cultura, pues da por sobreentendido que conocen lo que es un pleonasmo.

El título, ”Moderno”, está elegido para remarcar lo positivo de las nuevas tecnologías y de las personas que las utilizan frente a los “antiguos” que se muestran desconfiados por las cosas nuevas, y que Savater ridiculiza un poco, como personas anticuadas y retrógradas.

La intencionalidad de convencer se relaciona con la función conativa o apelativa, cuyos procedimientos lingüísticos también analizaré más adelante.

En cuanto al tipo de texto, este fragmento se trata de un texto periodístico de opinión; concretamente de un artículo periodístico de opinión, ya que aparece publicado en el periódico El País. El autor comenta un hecho actual de interés general, y habla desde la realidad, firmando con su nombre, de forma que se responsabiliza de sus opiniones. El hecho de que Fernando Savater sea un filósofo y escritor de reconocido prestigio, nos hace suponer que se trata de una columna periodística, un espacio fijo en el periódico y unos lectores asiduos que siguen sus comentarios sobre la actualidad. Trata un tema de interés general y de gran actualidad, pues el debate sobre las nuevas tecnología y la educación preocupa mucho a padres y educadores de nuestro tiempo.

El modo de elocución es expositivo-argumentativo ya que, aunque es un texto de opinión que trata de convencer de la tesis a través de argumentos. La exposición se basa en acumulación de ejemplos objetivos sobre la realidad (los inventos, el caso de Roman…) y el elementos de objetividad que se relacionan con la función referencial como veremos más adelante (la ausencia de la primera persona, predominio de oraciones enunciativas y del modo del indicativo…). El modo de elocución argumentativo se relaciona con las funciones expresiva y apelativa de la lengua, como también veremos en el apartado correspondiente de este comentario, y se manifiesta en marcadores de subjetividad diversos (exclamaciones, léxico connotativo, adjetivos valorativos…). Además, también aparece un fragmento con el modo de elocución narrativo, localizado en la parte final del texto (la narración de lo que le ocurrió al niño Roman), que se expresa mediante verbos en pasado, pretérito perfecto del modo indicativo más exactamente: (tomó, llamó…).

Valoración personal:
El autor plantea en este texto un tema muy actual y de gran relevancia y que, casi a diario, genera debate en la sociedad. Estoy de acuerdo con él y creo que ha conseguido plasmar sus ideas a favor de las tecnologías de una forma muy atractiva, poniendo diversos ejemplos de la historia que yo desconocía. Es por esto que me ha resultado muy instructivo, además de muy convincente pues deja muy claro que todo cambio provoca al principio rechazo, aunque ofrezca oportunidades geniales para el avance de toda la sociedad. 
En la actualidad, sin la tecnología la mayoría de los humanos no sabríamos qué hacer, ya que la usamos continuamente en nuestros trabajos, estudios o tiempos de ocio. Es cierto que en algunos campos ha llegado demasiado lejos y a veces tiene efectos negativos, como que en algunos lugares se esté sustituyendo a los empleados por robots o máquinas. Pero el ejemplo de Román deja muy claro que todos podemos necesitar las tecnologías para alguna emergencia. Por ejemplo, existen diversas aplicaciones destinadas a las personas que realizan actividades por la montaña, para poder localizarles; también hay aplicaciones que pueden activar servicios de emergencia simplemente pulsando un botón y que son muy útiles para personas mayores que viven solas. No podemos negarnos a los avances, aunque siempre hay que hacer un uso correcto de ellos, sin molestar a los demás y siendo precavidos y respetuosos con los contenidos que difundimos a través de las redes sociales, por poner un ejemplo..
En cuanto al estilo del texto, cuando lo leí por primera vez me llamó la atención que un artículo que trata un tema actual se mencione a Platón quien murió hace 2400 años, de igual manera que aparezca el nombre de Pol Pot y le critique por asesinar a todo aquel que llevase gafas. Además, Savater pone ejemplos de inventos de distintas épocas y sus utilidades, todos ellos necesarios para hacer ver al lector, lo importante de los descubrimientos desde el ferrocarril hasta una olla a presión. Critica a los que no aceptan las tecnologías, pero con estilo humorístico y distendido, aunque sin faltar al respeto a nadie, tratando de convencer con argumentos racionales de que no son los avances tecnológicos los que corrompen a los seres humanos, sino que la propia maldad de algunas personas es la que pervierte el buen uso de las nuevas tecnologías.
En conclusión, creo que hay que aprovechar al máximo las tecnologías y que la mayor parte de ellas tienen usos positivos: nos permiten comunicarnos con inmediatez con todo el mundo, conocer la actualidad al segundo, avanzar en las investigaciones médicas y científicas, en resumen, hacen más fácil la vida de cada día, pero, no deben quitarnos tiempo de estar con los demás, de hablar y reunirnos sin estar todo el tiempo pendiente, por ejemplo, de nuestros teléfonos


2-Explicación del significado contextual (una definición o tres sinónimos (1,5 p): fastidiosos (línea 1), coraje (L.7), contumaces (L8), corrompen el espíritu (L9),  beatos (L12).
·         Fastidiosos: Adjetivo valorativo negativo que significa enfadoso, importuno o que causa disgusto. Fernando Savater con este adjetivo está criticando, riéndose o burlándose de esas personas que rechazan las tecnologías.

·         Coraje: Sustantivo abstracto que hace referencia a una actitud valiente y decidida, la de que no muestra miedo ante una situación peligrosa.
·         Contumaces: Contumaz es un adjetivo valorativo, que se refiere a alguien que desoye las advertencias y se empeña u obstina en el error. El autor en este texto lo usa como un adjetivo valorativo negativo, lo utiliza para calificar irónicamente a que Pol Pot consideraba que ser intelectual era un error en el que se empecinaban algunas personas a las que debía castigar con la muerte.
·         Corrompen el espíritu: Con esta expresión se refiere a que, a juicio de algunas personas, los avances tecnológicos son los causantes de la falta de valores de nuestra sociedad y pueden influir negativamente en la formación espiritual de los niños.
·         Beatos: En sentido literal, beato es una persona cercana a la santidad. Sin embargo es un término con connotaciones muy negativas, casi peyorativas con las que se designa a personas muy cerradas de mente que no salen de la iglesia. Fernando Savater lo usa en un tono metafórico, refiriéndose a las personas que son muy cerradas respecto a los avances tecnológicos y no se abren a nuevas propuestas o avances

3-Señala el tipo y función si procede del que en las siguientes oraciones: (1,5)
No sé lo que te pasa hoy: Pronombre relativo que introduce una adjetiva sustantivada ay funciona como Sujeto en su propia proposición.
Espero que me lo digas: conjunción completiva sin función sintáctica propia que introduce una subordinada sustantiva.
Me gusta que las cosas estén claras: conjunción completiva sin función sintáctica propia que introduce otra subordinada sustantiva.
La gente que oculta cosas me pone nerviosa: pronombre relativo, que tiene doble función. Hace de nexo que introduce la subordinada adjetiva y funciona como Sujeto en su propia proposición.
Las personas en las que confío deben mostrarse más sinceras: pronombre relativo, que tiene doble función. Hace de nexo que introduce la subordinada adjetiva y de complemento de régimen en su proposición.
4-Analiza las funciones dominantes del texto, justificándolas con los procedimientos lingüísticos relevantes (1,5 p.)
En cuanto a las funciones del lenguaje, en este texto encontramos varias funciones. En primer lugar, la función expresiva, que se centra en expresar las opiniones del emisor sobre el buen uso y la buena educación de las nuevas tecnologías. También aparece la función apelativa o conativa cuyo objetivo es provocar en el lector una reacción de convencerle, persuadirle acerca del buen uso de estos medios. Además, subordinada a las anteriores encontramos la función referencial, que aparece a través de los ejemplos objetivos sobre nuevos inventos que han provocado rechazo en todos los tiempos y en el caso concreto del niño Roman que se cita al final del texto. Las funciones expresiva y apelativa aparecen ligadas a lo largo del texto y por ello, a continuación veremos más detenidamente los procedimientos lingüísticos para ver cuál de las dos funciones predomina más. De forma muy secundaria, podemos apreciar también cierta función poética, la que se centra en la forma del mensaje, pues utiliza algunos recursos literarios para hacer más llamativa su argumentación, como precisaremos más adelante.
Ambas funciones tienen en común varios marcadores de subjetividad. El texto está planteado casi como una carta y escrito en realidad desde la 2º persona. En cuanto a la forma gramatical que emplea, el principio está escrito en 2º persona del plural, ya que está usando el ustedes (Ej: “Han padecido ustedes….”) para dirigirse a personas adultas, más específicamente a padres o profesores que son los que tratan con niños. Este plural es el plural de cortesía. Aparece el nosotros (Ej:”nuestra época…”, “nuestros tenaces…”) que incluye e implica a los lectores y se refiere a los seres humanos; esto podríamos entenderlo con un sentido filosófico.
En el resto del texto predomina la 3º persona (Ej: reprochó, han asegurado, corrompen…) que se relaciona más con la función referencial y su clara objetividad.
El texto está bien escrito, sin incorreciones, pero con un tono informal y distendido, en donde cabe la ironía y el sentido del humor, lo que se relaciona también con la subjetividad. Hay un cierto léxico informal, ya que el autor se muestra cercano al lector, (“oh, ah”, “bidet”) pero no hay coloquialismos, ya que durante todo el texto se utiliza un registro estándar.
El texto se inicia con una pregunta retórica, que tiene un cierto tono irónico hacia los “fastidiosos predicadores”. El autor posiblemente la emplea para captar la atención del lector y él mismo sobreentiende la repuesta. También es empleada para burlarse otra vez de esa gente, como hace a lo largo de todo el texto. Hay que resaltar el uso del adjetivo valorativo “fastidioso” y el término con connotaciones negativas “beatos” con los que de forma indirecta califica de pelmazos y retrógrados a los que se oponen a las nuevas tecnologías.
Al principio del texto utiliza interjecciones (“ah, oh”) para en cierto modo burlarse de las personas que se escandalizan por el uso de estas tecnologías e imita así sus exclamaciones. Tiene un cierto tono afectivo cuando utiliza la ironía y también usa un léxico connotativo, ya que esas palabras en sí mismas ya implican opinión; por ejemplo cuando dice “padecer” da a entender que todos lo hemos padecido o con “predicadores” no se refiere  a los predicadores que van enseñando una doctrina religiosa, sino que también lo ha utilizado con doble sentido para criticar a los que van  criticando las nuevas tecnologías y eso ya implica su opinión personal.
Emplea la palabra “beatos” en sentido metafórico, ya que no se refiere a la religión, sino a que esas personas que están centradas en ir en contra de estas tecnologías y son unos cabezotas. También, utiliza la palabra “pleonasmo” con un doble sentido; en primer lugar no la explica porque da a entender que saben lo que es, ya que son personas cultas y adultas y por otro lado, podemos ver que la emplea con una doble intención, para justificarse de que a pesar de que defienda los smartphones, él  es una persona culta y sabe lo que es la palabra “pleonasmo“, y por eso no ve la necesidad de tener que explicar su significado.
El léxico valorativo es otro marcador importante de subjetividad, ya que los adjetivos en sí mismos implican opinión. En este texto hay abundantes adjetivos valorativos que el autor utiliza para referirse a lo que quiere defender, con adjetivos positivos (Ej: “oportunidades geniales”) y negativos para referirse hacia lo que quiere criticar (Ej: fastidiosos predicadores). Ridiculiza a la gente que está en contra de las tecnologías.
Emplea el modo subjuntivo, que se relaciona con la subjetividad propia de estas dos funciones anteriores, y que sirve para expresar dudas o deseos (Ej: hubiéramos perdido, fuera). También aparece el imperativo (Ej: disculpen) que su uso se relaciona con la función conativa o apelativa, ya que se dirige directamente al lector.
En mi opinión diría que predomina más la función conativa, porque se manifiesta más claramente que la expresiva. De manera subordinada y en forma objetiva aparece la función  referencial, como un ejemplo para defender aún más la tesis.
El autor enumera distintos  inventos para dar a entender de forma humorística que cada vez que se inventa algo, hay gente que lo critica porque le parece mal. Esta enumeración podría ser una figura retórica de forma humorística. Al enumerar estos inventos, el autor emplea el modo indicativo, porque está basando su argumentación en hechos y estos hechos son la realidad.
Un buen ejemplo donde aparece bien reflejada la función referencial es cuando el autor narra brevemente la historia de Roman. Está dándonos a conocer algo real y ahí vemos el empleo de oraciones enunciativas (Ej: ”Su madre sufrió un desvanecimiento grave…”), el uso de la 3º persona (Ej: sufrió, activó, llamó...) y verbos en indicativo (Ej: llamó, dicen, conservó…) Estos tres rasgos, se relacionan claramente con la función referencial.
Por último, cabe destacar que al final de este fragmento encontramos una cierta subjetividad, ya que este ejemplo forma parte de su argumentación personal y él está opinando sobre lo que ha contado anteriormente. Así acaba formulando una conclusión, que cierra claramente el texto y que te hace reflexionar, que es lo que lleva pretendiendo Savater durante todo el fragmento.
En cuanto a la función poética, podemos decir que aparece muy ligeramente en algunas ocasiones a lo largo del texto, cuando aparecen diferentes recursos como ironía, enumeración, dobles sentidos, humor…. Todos estos rasgos, ya los he explicado anteriormente.
En conclusión general, la función apelativa o conativa predomina en todo el texto por encima de las demás, pero la función expresiva también se manifiesta en alto grado. La referencial aparece subordinada a las dos anteriores de forma objetiva y por último la poética se pude apreciar, pero muy ligeramente.
5-Clasifica por tiempos todas las formas verbales del texto (1,5 puntos).

INDICATIVO:

Presente-------------------------------
Atribuyen, es, son, corrompen, disipan, acaban, pretenden, dicen.
Pretérito perfecto simple---------
Reprochó, aparecieron, acabó, sufrió, activó, llamó, conservó, tomó, puso.
Pretérito imperfecto----------------
Fusilaba, llevaban.
Pretérito perfecto compuesto---
Han padecido, han oído, han asegurado.

SUBJUNTIVO:

Pretérito imperfecto-----------------
Fuera.
Pretérito pluscuamperfecto-------
Hubiéramos perdido.
Presente---------------------------------
Prefieran.

IMPERATIVO:
Disculpen, consuélense.
                                                                   
FORMAS NO PERSONALES:

Infinitivo-------------------------------
Reconocerlos, creer, aceptar, alejar, enseñarles, convertirlas, pedir, informar.
Gerundio-------------------------------
Acusando, pervirtiendo.
Participio------------------------------
Salvada, llamado.