miércoles, 16 de octubre de 2019

EL APRENDIZAJE, SAVATER


El aprendizaje siempre tiene –al menos en sus inicios- un componente de coacción: casi todos nos hemos educado a regañadientes. Es raro el caso del niño que renuncia voluntariamente a sus juegos o del adolescente que prescinde con gusto de sus diversiones para llegar a saber gramática o geografía. No es el profesor quien aburre, ni siquiera la materia misma, sino el hecho mismo de tener que concentrarse para aprender. Saber es una forma de felicidad y de liberación, pero llegar a saber exige trabajos forzados. Quien conoce la importancia del conocimiento y los beneficios que aporta –el adulto, el maestro, los padres – no tiene más remedio que contrariar temporalmente el capricho momentáneo de sus alumnos, que ignoran la magnitud e importancia de lo que están recibiendo, a veces con pocas ganas. Que yo sepa, sólo Tarzán aprendió a leer por sí mismo, pero ya mayorcito y no sin pasar por un largo calvario de autodisciplina… en una novela. Antes o después todos los enseñantes son vistos por sus discípulos como aguafiestas de su joven vida. Nunca he entendido bien eso de que “hay chicos y chicas a los que no les gusta estudiar”. A nadie le gusta estudiar sino a los masoquistas, que no suelen abundar por debajo de los dieciséis años. Pero enterarnos poco a poco de que en muchas ocasiones lo que necesitamos deba prevalecer sobre lo que nos gusta es parte, y nada menos, de la maduración personal. Y de la educación en el más amplio sentido de la palabra. Desde luego, hay maestros que tienen una habilidad especial –un arte, digamos- para conseguir aplicación de sus educandos, sin hacérsela gravosa ni demasiado ordenancista: felices ellos. Pero en cualquier caso esa aplicación es imprescindible en la dialéctica entre enseñanza y aprendizaje, y resulta evidente que a veces se rehúsa, y hasta se convierte en hostilidad y agresividad contra quien la exige para poder cumplir con su función. Si el maestro no puede mandar o si sus órdenes razonables son sistemáticamente desatendidas o burladas, la educación se hace imposible; aún peor, se convierte en un fatigoso deporte de riesgo para quien pretende ejercerla. 

Fernando Savater,  Diario La verdad de Murcia 

 

1 - Resumen (1 p.)

El proceso de aprendizaje supone un esfuerzo que la mayoría de los niños y adolescentes no están dispuestos a realizar por voluntad propia. Aunque estudiar resulte una tarea desagradable, los adultos saben por experiencia que es imprescindible para el futuro de los estudiantes. Los jóvenes, según van madurando, también comprenden que a veces es necesario renunciar a lo que les gusta para centrarse en lo que les conviene. Para adquirir conocimientos es imprescindible la labor del profesor y el esfuerzo del alumno. Hay profesores que consiguen que ese esfuerzo resulte más agradable pero, en cualquier caso, si se cuestiona la autoridad del profesor, la enseñanza se hace imposible.

 2 - Actitud e intencionalidad.  (1 p.)

En este artículo de opinión, Fernando Savater, filósofo, escritor y articulista español, reflexiona acerca del proceso enseñanza-aprendizaje, resaltando la importancia del esfuerzo de alumno y la necesidad de respetar el principio de autoridad en la figura del profesor.
El autor muestra una actitud subjetiva y cercana al lector, que se manifiesta en los procedimientos lingüísticos propios de la función expresiva que analizaremos más adelante. Se muestra comprensivo con los jóvenes a los que no les gusta estudiar. Les entiende perfectamente y trata de hacerles ver que es normal, y que el rechazo que puedan sentir ellos hacia los estudios lo ha experimentado él mismo. Sin embargo, les advierte de la importancia de los estudios. Los adultos, que tienen más experiencia saben de lo importante que será una buena formación académica en la vida de sus hijos o alumnos. Savater trata de hacer comprender a los adolescentes que, si les obligan a estudiar es por su bien y que ellos mismos, cuando maduren lo comprenderán también.
Esta empatía hacia los jóvenes se hace también extensiva a los adultos, especialmente hacia los profesores, a los que reconoce lo ingrato de su labor y el riesgo que a veces asumen al tener que obligar a estudiar a adolescentes que parecen odiarlos por ello, y que les desobedecen o incluso les agreden.
Fernando Savater utiliza un tono informal y distendido y recurre a coloquialismos (“aguafiestas”) y símiles humorísticos como el de Tarzán (que nunca tuvo profesor) para explicar que la función de los profesores es imprescindible en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que, por esa razón, es importantísimo que no se cuestiones el principio de autoridad y se obedezcan sus órdenes. Savater defiende la necesidad de que los profesores tengan una autoridad porque sin ella, los alumnos no podrán aprender nada.
Savater se muestra, como hemos dicho, cercano, afable y comprensivo con los jóvenes, pero también firme y serio en su argumentación. Trata de convencer a los lectores a través de una argumentación racional, basada en los hechos y el razonamiento lógico y no en las opiniones, para demostrar la evidencia de la importancia del esfuerzo y el trabajo por parte de los jóvenes. Este afán de convencer con argumentos objetivos explica la presencia de la función representativa de la lengua, junto a la expresiva, como analizaremos a continuación.

3 – Funciones del lenguaje. Justificar con procedimientos lingüísticos. (1,5 p.)

Como ya hemos dicho, el texto a comentar es un artículo de opinión, por lo que predomina la subjetividad, que se manifiesta a través de los procedimientos propios de la función expresiva de la lengua, que detallamos a continuación.
·         El autor escribe desde la predomina la primera persona del singular, (“nunca he entendido”), incluso utilizando el pronombre personal, cuyo uso siempre es redundante y enfático pues está implícito en las desinencias verbales (“que yo sepa"), expresión coloquial que enfatiza de forma irónica una certeza, aunque aparentemente pueda expresar inseguridad.
·         Afirmaciones subjetivas y discutibles “A nadie le gusta estudiar”.
·         Uso de coloquialismos, que muestran cercanía con el lector, pues son propios de la lengua oral y de un registro distendido e informal. Además de la expresión “que yo sepa” que acabamos de mencionar encontramos las expresiones “a regañadientes” “aguafiestas”, “masoquistas” o "calvario”.
·         Sufijos afectivos (“ya mayorcito”), que en este caso implica una ironía, que es también un rasgo de subjetividad.
·         El símil de Tarzán, para referirse a la imposibilidad de educarse sin profesor, está cargado también de ironía, pues como el mismo Savater afirma luego, esto solo ocurre en las novelas.
·         El uso de un léxico connotativo es también otro procedimiento característico de la función expresiva. Se trata de palabras que se han cargado de significados positivos (“liberación” “felicidad”) para referirse a la educación o negativos (“agresividad” “hostilidad”), para referirse a la actitud de algunos alumnos.

Ligada a la función expresiva, encontramos también la función apelativa, puesto que todo texto de opinión trata de influir en los lectores, de forma más o menos explícita, y convencerles de las opiniones defendidas por el autor. Aunque no aparecen en el texto a comentar procedimientos exclusivos de esta función como el uso de la 2º persona, sí que el autor utiliza la 1ª persona del plural para buscar la complicidad del lector al incluirlo en un grupo en el que participa él mismo (“todos nos hemos educado a regañadientes”), expresión con la que parece dirigirse a los adultos (padres y profesores) que, como se suele decir, “también han sido jóvenes”.
Ligadas a la función apelativa, encontramos además algunas figuras retóricas encaminadas a conmover o persuadir el lector y que se relacionan con la Función Poética, también presente en el texto. Encontramos las siguientes:
·         Metáfora. Uso del lenguaje figurado con fines expresivos, identificando dos realidades que en principio no tienen nada que ver, de modo que el término figurado sustituye al real: "se convierte en un fatigoso deporte de riesgo", para referirse a la profesión de docente, resaltando las dificultades y hasta peligros que entraña.
·         Una antítesis, que consiste en colocar dos palabras de significados contrarios ("antes o después").Esta antítesis, de uso muy común, se refiere a que algo tiene que ocurrir de forma inevitable.
·         Un hipérbaton, o alteración del orden gramatical de las oraciones para resaltar algún elemento: "es raro el caso del niño que...". en este caso, la anteposición del atributo “raro” al Sujeto, focaliza la atención del lector en este adjetivo valorativo.

Como ya mencionamos, a pesar de ser un texto de opinión, Fernando Savater intenta mostrarse objetivo, sobre todo en la segunda parte del texto, cuando defiende la importancia del esfuerzo del alumno y de la obediencia al profesor, pues, como ya dijimos, pretende convencer a través de argumentos racionales y objetivos. Así encontramos también muchos procedimientos propios de la función representativa);
·         Predomino de la 3ª persona en sus afirmaciones, que presenta como verdades incuestionables ("los enseñantes son vistos", "esa aplicación es imprescindible"),
·         Oraciones enunciativas y verbos en presente de indicativo, con sentido universal, que son mayoritarios en todo el texto.

4 - Valoración personal del tema y de la forma de expresar sus ideas del autor y de la solidez de sus argumentos. (1 p.)

Es cierto que todos los niños preferirían quedarse en casa jugando a ir a la escuela para aprender. Estoy totalmente de acuerdo con el autor en que, al principio, hay un elemento de coacción. Sin embargo, yo matizaría alguna de las apreciaciones de Savater.
Creo que, en gran medida, el rechazo al estudio puede venir dado por el hecho de que a los alumnos se nos hace estudiar muchas cosas que no nos van a servir para nada, ni en nuestra vida diaria, ni en nuestros estudios posteriores. Pongamos, por ejemplo, las asignaturas de la ESO. Hasta 3º de la ESO, nos obligan a estudiar asignaturas, como Física o Biología, que posteriormente puedes decidir no cursar. Entiendo que, si quieres estudiar Medicina, por ejemplo, tengas que estudiar Física, Química o Biología, pero no entiendo por qué debes estudiar Historia o Filosofía, asignaturas quizás que no te gusten o que no se te den muy bien y que no volverás a ver nunca.
No comparto la opinión de que no es el profesor ni la materia la que aburre, creo que el que te guste una asignatura o te deje de gustar depende mucho del profesor y estoy muy de acuerdo en que la educación se puede hacer muy fatigosa, pero no solo para el que la imparte, sino también para los estudiantes. Al fin al cabo, los profesores están trabajando cuando dan clase y tendrían que esforzarse por hacer bien su trabajo. Sin embargo, creo que hay profesores que van allí, cobran y no se dedican mucho a lo que es realmente enseñar.
En conclusión, comparto algunas de las opiniones del autor, pero no estoy totalmente de acuerdo en todas. Creo que los alumnos disfrutarían más con el estudio si los programas educativos fueran mejores y algunos profesores hicieran mejor su trabajo.

5 - Significado conceptual y contextual de las expresiones resaltadas. Bien con tres sinónimos, bien con una definición precisa que parta de la categoría gramatical (1,5 p.)

1.      Coacción. Sustantivo abstracto. Acción de coaccionar, obligar a alguien a hacer algo contra su voluntad, ya sea bajo presión, fuerza o chantaje. En el texto indica que el aprendizaje siempre es obligatorio.
2.      Conocimiento. Sustantivo abstracto referido en el texto al conjunto de saberes adquiridos mediante el proceso educativo.
3.      Masoquistas. Sustantivo, se dice de las personas que disfrutan con su propio dolor. En el texto se refiere a aquellas personas a las que les gusta estudiar.
4.      Ordenancista. Adjetivo que se aplica a lo que se impone de forma excesivamente sujeta a normas u ordenanzas.
5.      Fatigoso deporte de riesgo. Expresión metafórica con la que el autor se refiere al trabajo del profesor, que puede resultar agotador, complicado e incluso peligroso.


6 – Sintaxis: Delimita las proposiciones, indicando tipo y función de las subordinadas. Señala los núcleos verbales y los nexos, indicando tipo y función del nexo.  (4 puntos)

(Núcleos verbales subrayados; nexos en negrita).
Prop 1

Es raro el caso del niño

Prop 2
que renuncia voluntariamente a sus juegos.

Prop 1: Proposición principal.
Prop 2: Subordinada adjetiva de CN de niño.
Que: pronombre relativo con función de sujeto.



Prop 1

Quien conoce la importancia del conocimiento y los beneficios


Prop 2
que aporta
Prop 3


tiene que contrariar temporalmente el capricho de sus alumnos.
Prop 1: Subordinada adjetiva sustantivada de sujeto de Prop 3.
Prop 1 : Adjetiva sustantivada, Sujeto.
Quien: pronombre relativo con función de sujeto.
Prop 2: Subordinada adjetiva de CN de beneficios de Prop 1.
Que: pronombre relativo con función de CD.
Prop 3: Proposición principal.


Prop 1
Si el maestro no puede mandar

Prop 2
o si sus órdenes razonables son sistemáticamente desatendidas o burladas
Prop 3

la educación se hace imposible.

Prop 1: Subordinada adverbial condicional de Prop 3.
Si: conjunción condicional sin función.
Prop 2: Subordinada adverbial condicional de Prop 3.
Si: conjunción condicional sin función.
Prop 2 y Prop 2: Proposiciones coordinadas disyuntivas mediante la conjunción o.
Prop 3: Proposición principal.

Prop 1

Resulta evidente

Prop 2
que a veces se rehúsa el aprendizaje.

Prop 1: Proposición principal.
Prop 2: Subordinada sustantiva de sujeto de Prop 2.
Que: conjunción completiva sin función.

  
Prop 1

Tarzán aprendió ya mayorcito

Prop 2
a leer

Prop 3
pasando por un largo calvario de autodisciplina.

Prop 1: Proposición principal.
Prop 2: Subordinada sustantiva de C.Rég de Prop 1.
Prop 3: Subordinada adverbial de CCModo de Prop 1.
Ambas subordinadas carecen de nexo porque sus verbos son formas no personales.

Prop 1

Hay maestros con habilidad especial

Prop 2
para conseguir aplicación en sus discípulos.

Prop 1: Proposición principal.
Prop 2: Subordinada sustantiva CN de habilidad de Prop 2.
Sin nexo por estar el verbo en infinitivo.

viernes, 27 de septiembre de 2019

A LA CARTA, Manuel Vicent


A la carta

Pese a que el estómago moderno se ve condenado a aceptar toda clase de comida basura, no por eso a la hora de digerirla deja de ser muy delicado, exigente y reactivo, cosa que no se puede decir del cerebro humano, un órgano increíblemente sofisticado, pero incapaz de rechazar la basura intelectual que recibe cada día. El estómago tiene en el olfato y en el gusto dos controles de entrada de los alimentos. Todo va bien si le gustan; en caso contrario el estómago te lo hace saber enseguida. La acidez y la indigestión constituyen sus primeras formas de rechazo, que pueden llegar al vómito o a la gastroenteritis cuando detecta un grave peligro de intoxicación. A su manera el cerebro humano también recibe gran cantidad de alimento intelectual deteriorado todos los días, pero carece de un mecanismo de autodefensa que le proteja del veneno que conllevan algunas ideas. Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios, la grumosa sociedad ambiental de la corrupción política que uno se ve obligado a respirar, los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas, si toda esa bazofia fuera comida, el estómago la vomitaría de forma violenta enseguida, pero he aquí que el cerebro la acepta de buen grado, la amasa con las neuronas, la hace suya y pese a ser tan letal ni siquiera reacciona con una ligera neuralgia o con un leve dolor de cabeza. El estómago podría servirle de ejemplo al cerebro. Comer poco, bueno y sano se ha convertido en una moda culinaria, casi en una forma de espiritualidad. También se puede aplicar al cerebro la dieta mediterránea para desintoxicarlo. He aquí la carta: una mínima dosis de noticias imprescindibles, un buen libro en la mesilla de noche, alguna serie de TV, música clásica y el móvil siempre apagado.

1.- Resumen (1 punto)
El estómago suele ser delicado a la hora de comer, no todos los alimentos le sientan bien, la comida basura le puede provocar dolores o enfermedades. En cambio, el cerebro acepta todo tipo de información, sea buena o no. Está expuesto en todo momento a basuras intelectuales que el estómago rechazaría. Así, el cerebro debería aprender de este. Al igual que hay dietas para el estómago debería haber una para el cerebro: desconexión de las redes sociales y alimento cultural de calidad.

2.- Actitud e intencionalidad del autor. Justificación con elementos lingüísticos relevantes (2 puntos)


La actitud que Manuel Vicent presenta en el texto es muy subjetiva, ya que presenta una opinión tremendamente negativa acerca de los contenidos de los medios de comunicación actuales, a los que se refiere, literalmente, como una basura que el cerebro debería rechazar, de la misma forma que el estómago rechaza los alimentos en mal estado. El símil entre el estómago y el cerebro le sirve a Manuel Vicente para establecer un paralelismo humorístico entre la comida basura, que el estómago no tolera, y el “alimento basura” de nuestro cerebro, que se concreta en esos contenido para él absolutamente rechazables.
 Su actitud es, por tanto, muy crítica y negativa, no solo hacia los medios de comunicación, sino también hacia el público que consume ese “alimento intelectual” de baja calidad sin ningún espíritu crítico, y en general, a toda la sociedad en su conjunto.
A pesar de la subjetividad evidente del texto, no utiliza la primera persona del singular, pues plantea su crítica no como una opinión personal, sino como si se tratara de una descripción objetiva de la realidad. Esto hace que estén presentes muchos indicadores de objetividad propios de la función referencial, como las construcciones impersonales, la modalidad enunciativa y los verbos en presente de indicativo.
En alguna parte de la columna se refiere a los lectores con la segunda persona generalizadora (“Todo va bien si le gustan; en caso contrario el estómago te lo hace saber enseguida”.), esto hace que estos se vean más identificados e implicados en la crítica, produciéndose un convencimiento mayor sobre el tema.
Para expresar su propia opinión, utiliza un tono sarcástico que produce en el lector una cierta sensación de culpabilidad en cuanto a lo que critica y el lenguaje utilizado para ello es coloquial, lo que hace que un mayor número de personas puedan entender el significado del texto, al igual que el uso de adjetivos peyorativos y léxico con connotaciones negativas, con un cierto grado de agresividad (“Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales”, “las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios”, “los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas…”).
También hace un uso constante de metáforas encaminadas a ridiculizar y caricaturizar el objeto de sus críticas (“insoportables gallineros de algunas tertulias…”), animalizaciones (“rebuznos de las redes sociales”) y de personificaciones (“el cerebro la acepta de buen grado, la amasa con las neuronas, la hace suya…”), las cuales producen una imagen más visual de lo que realmente quiere transmitir.
La intencionalidad del autor sería convencer al lector de su negativa opinión acerca de la sociedad actual, estableciendo para ello una relación entre el funcionamiento de distintos órganos de nuestro cuerpo. Trataría, en definitiva, de hacerle reflexionar acerca del consumo acrítico e irreflexivo de gran cantidad de información basura y no contrastada que está por todas partes y que las nuevas tecnologías difunden a veces sin ningún control de calidad. También podría buscar la complicidad de aquellos sectores del público que pueden estar de acuerdo con él; sería un sector del público adulto, culto, lector y amante de la música clásica: aquellos que ya hacen un consumo crítico de los medios de la comunicación y disfrutan de la cultura, que de alguna forma podrían sentirse superiores al resto.
Sería necesario resaltar la originalidad del título “A la carta”, al cual hace referencia en las últimas dos líneas del texto, con el que se refiere a las cosas a las que sí que tendríamos que darles importancia para así desintoxicar nuestro cerebro de las noticias innecesarias a las que se expone día a día (“He aquí la carta: una mínima dosis de noticias imprescindibles, un buen libro en la mesilla de noche, alguna serie de TV, música clásica y el móvil siempre apagado.”) Con el título y el “menú” final, parece buscar así la complicidad de los “gourmets” de la cultura.
Como vernos a continuación, la actitud subjetiva y crítica se manifestaría con procedimientos lingüísticos propios de la función expresiva; la intención de convencer y hacer reflexionar al lector, con la función apelativa; la pretendida y fingida objetividad, con la función referencial y la voluntad de estilo manifiesta en el uso de abundantes figuras retóricas, con la función poética de la Lengua.

3.- Valoración personal del texto (1 punto)
Las nuevas tecnologías de la comunicación en estos últimos años se han convertido en algo omnipresente en la sociedad. La mayor parte de la población mundial las utiliza en su día a día, ya sea para mantener el contacto con familiares o amigos que están en otro lugar, ya para ponerse al día de las noticias, para exponer su vida privada o sus opiniones o para enterarse de lo que los demás –miles o millones de personas- dicen o hacen.
Desde mi punto de vista, Vicent solo es capaz de ver los aspectos negativos de estos medios de comunicación, en lo que yo discrepo. En mi opinión no todo es malo en las redes sociales o en las tecnologías de la comunicación, ya que todo lo malo también tiene algo bueno, y en este caso los medios de comunicación no son completamente perjudiciales. Si se hace un uso debido de estos en ningún momento llegaremos a estar “intoxicados” sino que nos beneficiaran en algunos aspectos como, por ejemplo, el entretenimiento, la comunicación instantánea etc.
Este texto tiene mucha  actualidad,  ya que vivimos en un mundo en el cual los medios de comunicación a día de hoy son muy importantes. En conclusión, me ha gustado el tema sobre lo que trata el texto, pero creo que cuando se habla sobre un tema tan polémico como lo son los medios de comunicación se deberían incluir también los aspectos positivos que provocan y como afectan a la vida cotidiana ya que no todo deben ser aspectos negativos.

4.- Explicación del significado contextual de las palabras o expresiones subrayadas (1,5 puntos)
§  
    Sofisticado. Adjetivo que indica que algo se comporta de forma excesivamente elegante o bien que es muy complicado técnicamente. En el texto acompaña al sustantivo cerebro y se refiere a su complejo funcionamiento.
§  Conllevan. Verbo “conllevar”, acarrear consecuencias o provocar unos efectos de forma inevitable. En el texto de Vicent hace referencia a las malas consecuencias que traen consigo ciertas ideas.
§  Rebuznos de las redes sociales. Expresión metafórica y despectiva con la que el autor se refiere a lo que se dice en estos medios, al identificarlo con los sonidos que emiten los burros. En el texto se emplea de forma peyorativa junto con redes sociales para indicar que sus usuarios se expresan de manera negativa o sin fundamento.
§  Bazofia. Sustantivo. Cosa desagradable, de mala calidad  o en mal estado, particularmente referido a alimentos.
§  Letal. Adjetivo que se aplica a algo que podría causar la muerte. Este de nuevo se refiere a esos comentarios y hechos que no son literalmente letales pero podrían causar un gran daño emocional.

5.- Figuras retóricas del texto: definir, justificar y explicar el valor expresivo (1,5 puntos)
Aunque el texto no es literario propiamente dicho, ya que no crea un mundo de ficción,   sí que encontramos varios recursos literarios que manifiestan cierta voluntad de estilo y manifiestan cierta presencia de la función poética, lo que es propio de las columnas de opinión.
Podemos destacar recursos morfosintácticos como la enumeración, que consiste en la suma o acumulación de palabras o enunciados equivalentes o relacionados por su significado a través de la coordinación mediante conjunciones o por yuxtaposición (asíndeton), como es en este caso: “Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios, la grumosa sociedad ambiental de la corrupción política que uno se ve obligado a respirar, los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas,” o como en la tesis final del texto: “una mínima dosis de noticias imprescindibles, un buen libro en la mesilla de noche, alguna serie de TV, música clásica y el móvil siempre apagado.”. En el primer ejemplo, a demás, puesto lo que se enumera no son unidades léxicas sino enunciados con la misma estructura sintáctica, se sumaría otra figura retórica, el paralelismo. Estas tres figuras retóricas mencionadas poseen la misma función expresiva en el texto, que sería la acumulación de situaciones desagradables que la sociedad actual tiene, produciendo una sensación de agobio y malestar en el lector. En el caso del segundo ejemplo el efecto sería el contrario, es decir, presentar las situaciones que para el escritor son placenteras, creando comodidad y afecto en los receptores.
En cuanto al símil, es quizás la figura retórica más relevante de toda la columna, ya que todo el texto gira en torno a la comparación con fines expresivos del funcionamiento de dos órganos humanos: el estómago y el cerebro. Para que el rechazo a la información deplorable que nos rodea, el autor recurre al símil al comparar esta información con comida en mal estado y cómo el estómago la rechazaría. Partiendo del mismo símil, el autor propone un el "Menú" para el cerebro, que se anticipa en el título y se concreta al final del artículo: igual que hay comida sana para el estómago, habría una alimentación saaa para el cerebro "Música clásica, un buen libro y el móvil apagado".
La personificación es un recurso literario en el que se le atribuyen cualidades humanas a seres no humanos, normalmente con la finalidad de crear belleza y expresividad en el texto. Por ejemplo, en la siguiente frase se podría observar perfectamente: “El estómago podría servirle de ejemplo al cerebro”. Si bien, ya que ambos órganos son humanos, también podríamos entender que el recurso es una sinécdoque de la parte por el todo: el estómago representaría la parte material del ser humano, en tanto que el cerebro será la parte espiritual. En cualquier caso, ambos órganos funcionarían por separado, y persosnificarían simbólicamente la dualidad material-espiritual del ser humano.
También podemos identificar una animalización en la línea número cinco, en la siguiente frase: “Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales”, en la que se le asocia una cualidad de un animal a cualquier otro ser u objeto. En este caso, se dice que las redes sociales, un concepto, rebuznan, cualidad que solo los burros poseen al emitir ruidos. Con ello quiere referirse a que las redes sociales dicen cosas sin sentido y totalmente innecesarias, y el autor hace uso de este recurso para hacer un énfasis en lo que realmente estas plataformas transmiten. También le da expresividad al texto.
En conclusión: el artículo presenta una gran cantidad de recursos literarios, que están al servicio fundamentalmente de la expresividad y del afán de provocar en el lector un rechazo casi fisiológico hacia esa "información basura" que según el autor nos rodea.

6.- Análisis sintáctico global del siguiente enunciado: Pese a que el estómago moderno se ve condenado a aceptar toda clase de comida basura, no por eso deja de ser muy delicado, exigente y reactivo. (Esquema y redacción, delimitando las proposiciones y señalando los núcleos verbales y los nexos, precisando la categoría gramatical y la función en caso de que la tenga). (1,5 puntos).

Enunciado oracional compuesto de tres proposiciones, de las cuales hay una única principal:
“no por eso deja de ser un órgano muy delicado”, cuyo núcleo verbal es la perífrasis aspectual terminativa que hemos subrayado.
Está proposición principal va precedida de una subordinada adverbial concesiva
“Pese a que el estómago moderno se ve condenado” que está introducida por la locución conjuntiva “pesa a que” sin función sintáctica, y cuyo núcleo verbal hemos subrayado.
Esta subordinada incluye a su vez una subordinada sustantiva en función de Complemento del Adjetivo “condenado”:
“a aceptar toda clase de comida” Esta subordinada no va introducida por ningún nexo por estar su núcleo verbal en infinitivo.

7.- Funciones del lenguaje y procedimientos lingüísticos que las justifican. (1,5 puntos)
Debido a que este texto se trata de un artículo periodístico de opinión, la función predominante es la expresiva, en la que el emisor expresa su opinión personal y su actitud ante el contenido de su mensaje, y es totalmente subjetivo.
Los procedimientos lingüísticos más destacados en los que manifiesta la subjetividad son los siguientes:
-       Abundancia de adjetivos valorativos a lo largo de todo el texto (“órgano increíblemente sofisticado, noticias imprescindibles, un buen libro…”). Esto produce un mayor grado de subjetividad en el texto.
-       Uso de un léxico connotativo ( “bazofia” “veneno” “basura”), el cual no sólo comunica información sino también sensaciones y sentimientos, acercando más al lector.
-       Uso de coloquialismos, que  manifiestan cercanía y confianza con el lector. Por ejemplo: “comida basura”, “bazofia”..
 Como funciones secundarias, remarcaría la apelativa, ya que la finalidad del texto es convencer al lector sobre una idea, en este caso, sobre lo mal que la sociedad está hoy en día. Se puede observar su uso en las numerosas figuras retóricas utilizadas para conmover al receptor, como hemos señalado en el apartado anterior de este comentario, y en los marcadores de subjetividad mencionados en la función emotiva.
Encontramos también procedimientos propios de la función referencial, a pesar de que es un texto subjetivo, porque forma parte de su argumentación pretender que lo que dice es una descripción objetiva de la realidad y no una opinión personal. Es por tanto una actitud falsamente objetiva, que se manifiesta en los siguientes procedimientos:
·         Ausencia de la primera persona del singular. Uso de construcciones impersonales para ocultar el sujeto “He aquí la carta”
        Oraciones enunciativas. No aparecen oraciones exclamativas, desiderativas, dubitativas o interrogativas.
Verbos en presente de indicativo, con valor intemporal: “se ve condenado” “es” “recibe”


Por último, habría un destacado uso de la función poética debido al uso de figuras estilísticas que se utilizan y que ya hemos comentado en el correspondiente apartado de este trabajo y que se corresponden con el hecho de que el artículo es una columna literaria y su autor, Manuel Vicent, un escritor de reconocido prestigio.



jueves, 4 de abril de 2019

TEXTO ENSAYÍSTICO de Vargas Llosa y CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

El invierno, en el internado del Colegio Militar Leoncio Prado, de Lima, ese año de 1950, era húmedo y ceniciento, la rutina atontadora y la vida algo infeliz. Las aventuras de Jean Valjean, la obstinación de sabueso de Javert, la simpatía de Gavroche, el heroísmo de Enjolras, borraban la hostilidad del mundo y mudaban la depresión en entusiasmo en esas horas de lectura robadas a las clases y a la instrucción, que me trasladaban a un universo de flamígeros extremos en la desdicha, en el amor, en el coraje, en la alegría, en la vileza. La revolución, la santidad, el sacrificio, la cárcel, el crimen, hombres superhombres, vírgenes o putas, santas o perversas, una humanidad atenta al gesto, a la eufonía, a la metáfora. Era un gran refugio huir allí: la vida espléndida de la ficción daba fuerzas para soportar la vida verdadera. Pero la riqueza de la literatura hacía también que la realidad real se empobreciera. (…) ¿Nos hace mejores o peores incorporar a nuestra vida la ficción, tratar de incrustarla en la historia? Es difícil saber si las mentiras que urde la imaginación ayudan al hombre a vivir o contribuyen a su infortunio al revelarle el abismo entre la realidad y el sueño, si adormecen su voluntad o lo inducen a actuar. Hace algunos siglos, a un manchego cincuentón, las novelas a que era tan aficionado le enajenaron la percepción de la realidad y lo lanzaron al mundo —que él creía igual al de las 20 ficciones— en pos de honor, gloria y aventura, con el resultado que sabemos. Sin embargo, las burlas y desventuras que padeció Alonso Quijano por culpa de las novelas, no lo han hecho un personaje digno de conmiseración. Por el contrario, en su imposible designio de vivir la ficción, de modelar la realidad en concierto con su fantasía, el personaje de Cervantes fijó un paradigma de generosidad e idealismo a la especie humana. Sin llegar a los extremos de Alonso Quijano, es posible que las novelas inoculen también en nosotros una insatisfacción de lo existente, un apetito de irrealidad que influya en nuestras vidas de la manera más diversa y ayude a moverse a la humanidad. Si llevamos tantos siglos escribiendo y leyendo ficciones, por algo será. Yo sé que aquel invierno del año 50, con uniforme, garúa y neblina, en lo alto del acantilado de La Perla, gracias a Los Miserables la vida fue para mí mucho menos miserable.

Mario Vargas Llosa.
La tentación de lo imposible, Alfaguara, 2004

  1. Resumen (1 p.)
  2. Comentario crítico: tipo de texto género y modo de elocución), justificar con procedimientos lingüísticos relevantes (2 p.)
  3. Valoración personal del tema, de la forma de presentarlo del autor y de los argumentos que utiliza (1 p.)
  4. Tipo y función de “que” en los siguientes enunciados: (1,5)
·         Esas horas de lectura, que me trasladaban a un nuevo universo.  
·         Pero la riqueza de la literatura hacía también que la realidad real se empobreciera.
·         Es difícil saber si las mentiras que urde la imaginación ayudan al hombre.
·         A un manchego cincuentón, las novelas a que era tan aficionado le enajenaron. 
·         Es posible que las novelas inoculen en nosotros una insatisfacción de lo existente.
  1. Explica el significado conceptual y contextual de las expresiones resaltadas: (1,5p.)
6.    Caracterización de los personajes subrayados en el siguiente fragmento, incluidos el cronista y su madre: (1,5)
  
Bayardo San Román, el hombre que devolvió a la esposa, había venido por primera vez en agosto del año anterior: seis meses antes de la boda. Llegó en el buque semanal con unas alforjas guarnecidas de plata que hacían juego con las hebillas de la correa y las argollas de los botines. Andaba por los treinta años, pero muy bien escondidos, pues tenía una cintura angosta de novillero, los ojos dorados, y la piel cocinada a fuego lento por el salitre. Llegó con una chaqueta corta y un pantalón muy estrecho, ambos de becerro natural, y unos guantes de cabritilla del mismo color. Magdalena Oliver había venido con él en el buque y no pudo quitarle la vista de encima durante el viaje. «Parecía marica -me dijo-. Y era una lástima, porque estaba como para embadurnarlo de mantequilla y comérselo vivo.» No fue la única que lo pensó, ni tampoco la última en darse cuenta de que Bayardo San Román no era un hombre de conocer a primera vista. La noche en que llegó dio a entender en el cine que era ingeniero de trenes, y habló de la urgencia de construir un ferrocarril hasta el interior para anticiparnos a las veleidades del río. Al día siguiente tuvo que mandar un telegrama, y él mismo lo transmitió con el manipulador, y además le enseñó al telegrafista una fórmula suya para seguir usando las pilas agotadas. Con la misma propiedad había hablado de  enfermedades fronterizas con un médico militar que pasó por aquellos meses haciendo la leva. Le gustaban las fiestas ruidosas y largas, pero era de buen beber, separador de pleitos y enemigo de juegos de manos. Un domingo después de misa desafió a los nadadores más diestros, que eran muchos, y dejó rezagados a los mejores con veinte brazadas de ida y vuelta a través del río. Mi madre me lo contó en una carta, y al final me hizo un comentario muy suyo: «Parece que también está nadando en oro».

FECHA TOPE DE ENTREGA JUEVES 11 DE ABRIL

viernes, 8 de marzo de 2019

COMENTARIO FERNANDO SAVATER Y RÉQUIEM POR UN CAMPESINO ESPAÑOL

TEXTO 1

El aprendizaje siempre tiene –al menos en sus inicios- un componente de coacción: casi todos nos hemos educado a regañadientes. Es raro el caso del niño que renuncia voluntariamente a sus juegos o del adolescente que prescinde con gusto de sus diversiones para llegar a saber gramática o geografía. No es el profesor quien aburre, ni siquiera la materia misma, sino el hecho mismo de tener que concentrarse para aprender. Saber es una forma de felicidad y de liberación, pero llegar a saber exige trabajos forzados. Quien conoce la importancia del conocimiento y los beneficios que aporta –el adulto, el maestro, los padres – no tiene más remedio que contrariar temporalmente el capricho momentáneo de sus alumnos, que ignoran la magnitud e importancia de lo que están recibiendo, a veces con pocas ganas. Que yo sepa, sólo Tarzán aprendió a leer por sí mismo, pero ya mayorcito y no sin pasar por una larga calvario de autodisciplina… en una novela. Antes o después todos los enseñantes son vistos por sus discípulos como aguafiestas de su joven vida. Nunca he entendido bien eso de que “hay chicos y chicas a los que no les gusta estudiar”. A nadie le gusta estudiar sino a los masoquistas, que no suelen abundar por debajo de los dieciséis años. Pero enterarnos poco a poco de que en muchas ocasiones lo que necesitamos deba prevalecer sobre lo que nos guata es parte, y nada menos, de la maduración personal. Y de la educación en el más amplio sentido de la palabra. Desde luego, hay maestros que tienen una habilidad especial –un arte, digamos- para conseguir aplicación de sus educandos, sin hacérsela gravosa ni demasiado ordenancista: felices ellos. Pero en cualquier caso esa aplicación es imprescindible en la dialéctica entre enseñantes aprendizaje, y resulta evidente que a veces se rehúsa, y hasta se convierte en hostilidad y agresividad contra quien la exige para poder cumplir con su función. Si el maestro no puede mandar o si sus órdenes razonables son sistemáticamente desatendidas o burladas, la educación se hace imposible; aún peor, se convierte en un fatigoso deporte de riesgo para quien pretende ejercerla. 

Fernando Savater Diario La verdad de Murcia 

 1 - Tema y estructura (1 p.)
 2 - Actitud e intencionalidad. Justificar con procedimientos lingüísticos relativos a las funciones del lenguaje dominantes (2 p.)
3 - Valoración personal del tema y de la forma de expresar sus ideas del autor y de la solidez de sus argumentos. (1 p.)
4 - Significado conceptual y contextual de las expresiones resaltadas. Bien con tres sinónimos, bien con una definición precisa que parta de la categoría gramatical (1,5 p.)
5 - Mecanismos de cohesión léxico semántica de las 10 primeras líneas. (1,5)

 TEXTO 2 

Desde la sacristía, mosén Millán recordaba la horrible confusión de aquellos días, y se sentía atribulado y confuso. Disparos por la noche, sangre, malas pasiones, habladurías, procacidades de aquella gente forastera, que, sin embargo, parecía educada. Y don Valeriano se lamentaba de lo que sucedía y al mismo tiempo empujaba a los señoritos de la ciudad a matar más gente. Pensaba el cura en Paco. Su padre estaba en aquellos días en casa. Cástulo Pérez lo había garantizado diciendo que era trigo limpio. Los otros ricos no se atrevían a hacer nada contra él esperando echarle mano al hijo. Nadie más que el padre de Paco sabía dónde su hijo estaba. Mosén Millán fue a su casa. ─ Lo que está sucediendo en el pueblo ─dijo─ es horrible y no tiene nombre. El padre de Paco lo escuchaba sin responder, un poco pálido. El cura siguió hablando. Vio ir y venir a la joven esposa como una sombra, sin reír ni llorar. Nadie lloraba y nadie reía en el pueblo. Mosén Millán pensaba que sin risa y sin llanto la vida podía ser horrible como una pesadilla. Por uno de esos movimientos en los que la amistad tiene a veces necesidad de mostrarse meritoria, mosén Millán dio la impresión de que sabía dónde estaba escondido Paco. Dando a entender que lo sabía, el padre y la esposa tenían que agradecerle su silencio. No dijo el cura concretamente que lo supiera, pero lo dejó entender. La ironía de la vida quiso que el padre de Paco cayera en aquella trampa. Miró al cura pensando precisamente lo que mosén Millán quería que pensara: «Si lo sabe, y no ha ido con el soplo, es un hombre honrado y enterizo». Esta reflexión le hizo sentirse mejor. 

RAMÓN J. SENDER, Réquiem por un campesino español 

 5. Personajes de la obra que aparecen en el fragmento, comentando su caracterización en el fragmento. (1,5 puntos)
 6. Temas de la obra, con especial atención a los que aparecen en el fragmento [1,5 puntos].


FECHA TOPE DE ENTREGA EL VIERNES 15 DE MARZO 




jueves, 24 de enero de 2019

"Carta a un imécil" de Pérez Reverte y Bernarda Alba

TEXTO 1

Querido imbécil: No llegarás a comerte las próximas uvas, porque de aquí a un año estarás muerto. Y cuando digo muerto quiero decir muerto de verdad, criando malvas para los restos. No palmarás, te lo comunico, de forma heroica, ni útil, ni siquiera natural. Habrás fallecido estúpidamente, a ciento ochenta y en un cambio de rasante, o una curva, justo cuando pongas para ti mismo cara de duro de película y des gas, intrépido, jaleado por música imaginaria o real, creyéndote el rey del mambo.
Lo peor del asunto, discúlpame, no será tu pellejo; que al fin y al cabo -salvo para ti mismo y algún familiar- no valdrá gran cosa al precio a que lo vas a vender. Lo malo es que te llevarás por delante, quizás, a gente que ningún interés tiene en acompañarte en el viaje: acompañantes incautos, la familia que vaya de vacaciones en el coche opuesto, el peatón, el camionero que trabaja para ganarse la vida. Sería más práctico y más limpio, ya puestos a eso, que acelerases hasta doscientos y te estamparas en bajorrelieve contra una pared, que es un gesto más íntimo y considerado. Mira, voy a confiarte un secreto. Somos tan frágiles que te temblarían las manos si lo supieras. Todo cuanto tenemos, que parece tan sólido y tan valioso y tan definitivo, se va al carajo en un soplo, en un segundo, al menor descuido nuestro y al menor guiño del azar, la vida, la condición humana. Basta un insecto, un virus, un trocito de metal en forma de metralla o bala, una gota de agua o aceite sobre el asfalto, un estornudo, una cualquiera de esas bromas pesadas con las que el Universo se complace en pasar el rato, y tú y todo lo que tienes, y todo lo que representas, y todo lo que amas, y todo lo que fuiste, lo que eres y lo que podrías haber sido, se va al diablo y desaparece para siempre sin que vuelva nunca jamás. Así nos iremos todos, claro. Pero unos se irán antes que otros. Y a ti, querido, te toca en 1994 la papeleta. Claro que a lo mejor me mato yo antes. O a lo mejor me matas tú. Pero yo sé que eso puede ocurrirme cualquier día, en cualquier sitio, porque mi condición es mortal. Mientras que a ti ni siquiera se te ha pasado por la cabeza. Y no vengas con eso del amor al riesgo y el vivir peligrosamente. Conozco a mucha gente que sabe perfectamente, de grado o por fuerza, lo que es riesgo y la vida peligrosa. Gente que sí merece que derramen lágrimas por ella cuando le pican el billete, en lugar de lamentar la desaparición de fulanos como tú; de tipos incapaces de valorar la vida que poseen y que por eso la malgastan. Qué sabrás tú del riesgo, capullo. Y de la muerte. Y de la vida. Que tengas buen viaje.
Arturo Pérez Reverte. XL Semanal ,2 de enero de 1994

1 – Esquema de ideas del texto (1 punto)
2 – Actitud e intencionalidad del autor. Justificar con procedimientos lingüísticos  (2 puntos)
3 – Valoración personal (1 punto)
4 – Análisis sintáctico (completo, con esquema)(1,5)
Y cuando digo muerto quiero decir muerto de verdad, criando malvas para los restos.

5 – Valor estilístico de los verbos del siguiente fragmento (1,5)
Querido imbécil: No llegarás a comerte las próximas uvas, porque de aquí a un año estarás muerto. Y cuando digo muerto quiero decir muerto de verdad, criando malvas para los restos. No palmarás, te lo comunico, de forma heroica, ni útil, ni siquiera natural. Habrás fallecido estúpidamente, a ciento ochenta y en un cambio de rasante, o una curva, justo cuando pongas para ti mismo cara de duro de película y des gas, intrépido, jaleado por música imaginaria o real, creyéndote el rey del mambo.
Lo peor del asunto, discúlpame, no será tu pellejo; que al fin y al cabo -salvo para ti mismo y algún familiar- no valdrá gran cosa al precio a que lo vas a vender. Lo malo es que te llevarás por delante, quizás, a gente que ningún interés tiene en acompañarte en el viaje: acompañantes incautos, la familia que vaya de vacaciones en el coche opuesto, el peatón, el camionero que trabaja para ganarse la vida. Sería más práctico y más limpio, ya puestos a eso, que acelerases hasta doscientos y te estamparas en bajorrelieve contra una pared, que es un gesto más íntimo y considerado.

TEXTO 2:
 La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca
Prudencia: Bregando como un hombre.
Bernarda: Así es. ( ADELA se levanta de la mesa.) ¿Dónde vas?
Adela: A beber agua.
Bernarda: (En voz alta) Trae un jarro de agua fresca. (A ADELA) Puedes sentarte. (ADELA se sienta.)
Prudencia: Y Angustias, ¿cuándo se casa?
Bernarda: Vienen a pedirla dentro de tres días.
Prudencia: ¡Estarás contenta!
Angustias: ¡Claro!
Amelia:  (A MAGDALENA.) Ya has derramado la sal.
Magdalena:  Peor suerte que tienes no vas a tener.
Amelia: Siempre trae mala sombra.
Bernarda: ¡Vamos!
Prudencia. (A ANGUSTIAS) ¿Te ha regalado ya el anillo?
Angustias: Mírelo usted. (Se lo alarga.)
Prudencia: Es precioso. Tres perlas. En mi tiempo las perlas significaban lágrimas.
Angustias: Pero ya las cosas han cambiado.
Adela: Yo creo que no. Las cosas significan siempre lo mismo. Los anillos de pedida deben ser de diamantes.
Prudencia:  Es más propio.
Bernarda: Con perlas o sin ellas, las cosas son como uno se las propone.
Martirio: O como Dios dispone.

1 – Contextualización del fragmento en la estructura externa e interna. (1,5 puntos)
2 – Técnicas dramáticas: aplicación razonada al fragmento (1,5 puntos)

AQUÍ TENÉIS EL NUEVO COMENTARIO. FIN DE PLAZO DE ENTREGA VIERNES 1 DE FEBRERO.